Archivo de Julio 2008

¿Es posible explicar la Historia con el cine? Autor: J.M. Caparrós Lera

Julio 27, 2008

CineHistoria.com reproduce aquí un artículo del Dr. Caparrós, en defensa del valor pedagógico del cine para la enseñanza de la Historia:

Diario ABC: domingo 05 de mayo de 2002

¿Es posible explicar la Historia con el Cine? (J. M. Caparrós Lera)

Aunque el sociólogo Pierre Sorlin, uno de los principales teóricos sobre las relaciones entre Historia y Cine, haya defendido lo contrario en Filmhistoria Online, vol. XI, núm. 1-2, 2001 (www.pcb.ub.es/filmhistoria), los que hemos seguido las huellas del pionero Marc Ferro estamos convencidos de tal posibilidad.

Sin remontarnos a las teorías del gran precursor, Siegfried Kracauer (De Caligari a Hitler. Una historia psicológica del cine alemán), que ya demostraba en 1947 cómo el nazismo o el «alma alemana» estaba implícita en la producción cinematográfica de la República de Weimar, el maestro Ferro es el historiador que más y mejor ha luchado por el reconocimiento de esta nueva forma de comprender y enseñar la Historia. No sólo con las publicaciones y los documentales didácticos que este prolífico historiador de Annales dio a la luz desde los años 60-70, sino demostrando asimismo las posibilidades del cine de ficción como fuente y agente de la ciencia histórica (Historia contemporánea y cine).

Paralelamente surgieron en Gran Bretaña y los paí-ses centroeuropeos otros teóricos (Paul Smith, Ken Short, Anthony Aldgate, Kastern Fledelius, Nicholas Pronay, Stephan Dolezel, David Ellwood), que consolidarían lo que se ha llamado cinematic contextual history. Una «escuela contextual del cine» que tendría, en las últimas décadas del siglo XX, también su continuidad en España (Hueso, Monterde, Drac Màgic, Centre d’Investigacions Film-Història).

Por tanto, aquéllos que llegamos después encontramos un terreno bastante roturado, pero todavía por desarrollar, en el ámbito académico hispano. Sólo los avances de diversos historiadores norteamericanos (Martin A. Jackson, John O’Connor… hasta Robert Rosenstone), que trabajan científicamente el cine como documento y «nueva escritura» de la Historia, han comenzado a recibir la aceptación del mundo universitario y de un creciente sector de aficionados.

Si en la Universidad de Barcelona siguiendo los pasos del profesor Ángel Luis Hueso, en la de Santiago de Compostela explico la Historia Contemporánea a través de las películas desde el curso 1989-1990, en la Complutense destacan otros colegas (Emilio C. García Fernández, María Antonia Paz, Julio Montero), en cuya Facultad de Comunicación Audiovisual el primero acaba de editar un monográfico sobre este mismo tema («Historia y Cine», Cuadernos de Historia Contemporánea, núm. 23, 2001) y los dos últimos ya han organizado las IV Jornadas Internacionales de Historia y Cine; al igual que el profesor Santiago de Pablo en la Universidad del País Vasco. («Cine e Historia», Historia Contemporánea, núm. 22, 2001).

Una nueva materia de estudio

El auge que está adquiriendo esta aún joven materia se ha plasmado en las recientes publicaciones puestas al alcance de los estudiantes. Un público intelectual, que cada vez más se asoma a la pantalla con «ojos nuevos»: viendo el filme como fuente instrumental o testimonio de la Historia.

Pues si, por un lado, las películas producidas sobre el pasado reciente (que denominamos «de reconstitución histórica», en el sentido de resurrección que le daba Max Weber) evocan mejor o peor, pero con clara voluntad historiográfica, los grandes hitos de la Historia Contemporánea, los filmes realizados en su propio periodo (llamados «de reconstrucción», según la terminología de Marc Ferro) poseen un valor socio-antropológico que, con el paso del tiempo, cobrará verdadera entidad como documento histórico. La razón es obvia: tales filmes testimonian el hoy o el ayer de los hombres y las mujeres de una determinada época, retratan a la gente, su modo de vivir, sentir, comportarse, vestir e incluso de hablar. Pensemos en Los mejores años de nuestra vida (1946) o Rebelde sin causa (1955).

Sin embargo, las películas que reconstituyen el pasado venía a decir Pierre Sorlin (Sociología del cine) nos hablan más de cómo era o es la sociedad que las ha realizado, de su contexto, que del hecho histórico o referente que intentan evocar. Por ejemplo, La Marsellesa, de Jean Renoir (1937), clarifica más cómo era la gente del Frente Popular galo que lo que realmente fue la Revolución Francesa. Mientras la también magistral obra de Rohmer La inglesa y el duque (2001) viene a ser una lectura «revisionista» del hecho revolucionario en base a las memorias de una aristócrata coetánea. No obstante, ambas películas nos aproximan a la Revolución Francesa acaso con mayor fuerza que los libros, porque vemos y sentimos muy de cerca las vivencias de sus protagonistas.

Así, si la escuela contextual defiende el análisis del filme como reflejo o retrato de la sociedad que los produce, a la posmodernidad que promulga Robert A. Rosenstone le interesa primordialmente cómo los filmes explican y se relacionan con la Historia, o sea, el cine como otra escritura en imágenes del pasado o del mismo presente. De ahí que en 1995 este teórico rompiera una lanza en favor de la cuestión planteada al principio: “Ha llegado el momento en el que el historiador debe aceptar el Cine como un nuevo tipo de Historia, junto a la oral y a la escrita”.

El Cine como recurso didáctico en Historia

Julio 27, 2008

CineHistoria.com presenta ‘El cine como recurso didáctico en Historia’: una selección de materiales y propuestas didácticas para el conocimiento y difusión de la Historia a través del cine. Fuente: Cervantes Virtual. Boletín de Historia.

Una agencia de comunicación entrevista a José Mª Caparrós

Julio 27, 2008

La agencia de comunicación Presston Comunicació presenta una entrevista con José Mª Caparrós, que merece, cuando menos, una detenida lectura. Su perseverancia académica, es de gran consideración, máxime teniendo en cuenta que aún a día de hoy, al Cine no se le concede el mismo valor documental que a otros soportes. El autor de CineHistoria.com les remite a Marc Ferro, profesor de la Escuela de los Annales en el que se inspira el Centre d’Investigacions Film-Història, que se enorgullece de dirigir el doctor Caparrós.

Guía del espectador de Cine

Julio 21, 2008

El infatigable ánimo del Prof. Caparrós ha dado como resultado multitud de obras relacionadas, siempre, con el matrimonio entre Cine e Historia. En esta ocasión, CineHistoria rinde homenaje a uno de sus últimos libros, una guía para profanos y expertos: la guía del espectador de cine.

Entrevista a Santiago de Pablo

Julio 18, 2008

Santiago de Pablo

Santiago de Pablo (n. en Tabuenca (Zaragoza), desde 1986, es profesor titular de Filología, Ciencias Sociales y de la Comunicación, así como de Geografía e Historia, por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Desde 2001, es Catedrático de Historia Contemporánea en la Facultad de Filología y Geografía e Historia de la misma Universidad. Es autor, además, de numerosos artículos en revistas científicas y de comunicaciones en congresos nacionales e internacionales, así como de varios libros, entre los que se pueden destacar:

  • Tierra sin paz. Guerra Civil, cine y propaganda en el País Vasco (Madrid, Biblioteca Nueva, 2006).
  • Eman ta zabal zazu. Historia de la UPV/EHU (Bilbao, UPV/EHU, 2006) (coautor).
  • El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco (Barcelona, Crítica, 2005) (coautor. Reedición actualizada).
  • Historia del País Vasco y Navarra en el siglo XX (Madrid, Biblioteca Nueva, 2002) (coeditor).
  • De Túbal a Aitor. Historia de Vasconia (Madrid, Biblioteca Nueva, 2002) (coeditor).
  • Documentos para la historia del nacionalismo vasco. De los Fueros a nuestros días (Barcelona, Ariel, 1998) (coautor).
  • Los cineastas. Historia del cine en Euskal Herria, 1896-1998 (Fundación Sancho el Sabio, Vitoria-Gasteiz, 1998) (editor y coautor).
  • Cien años de cine en el País Vasco (Diputación Foral de Álava, Vitoria-Gasteiz, 1996).
  • Trabajo, diversión y vida cotidiana. El País Vasco en los años treinta (Vitoria-Gasteiz, Papeles de Zabalanda, 1995).
  • Los problemas de la autonomía vasca en el siglo XX (Oñate, Instituto Vasco de Administración Pública, 1991).
  • La Segunda República en Álava (Bilbao, Universidad del País Vasco, 1989).

Codirector de la revista de investigación y cultura vasca Sancho el Sabio y miembro de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España, desde 1998, Santiago de Pablo coordina las Jornadas “La Historia a través del cine”, organizadas por el Instituto de Historia Social Valentín de Foronda, de la Universidad del País Vasco. Su labor como investigador le ha hecho merecedor de los premios “Becerro de Bengoa” y “Film-Història”. Hoy, CineHistoria tiene el honor de contar con uno de los mayores promotores de las relaciones Historia y Cine en España, pues su labor académica está al alcance de cualquier bolsillo.

Santiago de Pablo: Qué tal. Pues bien, llevo casi quince años dedicándome a las relaciones entre el Cine y la Historia. Veo que, por un lado, todavía hay mucho que avanzar desde el punto de vista teórico, metodológico y práctico, pero, al mismo tiempo, es un camino apasionante. Creo que esta relación tiene una doble vertiente (además de la propia historia del cine): la lectura histórica del filme (es decir, la consideración de las películas como fuente histórica, gracias a su carácter de producto cultural) y la lectura fílmica de la historia, que deriva de la elaboración de un discurso histórico por algunas películas a partir de los medios expresivos del cine.

CineHistoria: De lo que se ha dicho hasta ahora, ¿se deduce que se puede estudiar Historia a través del Cine? De ser así, ¿qué períodos de la Historia?.

Santiago de Pablo: Pienso que sí. De hecho, es una corriente historiográfica que no puede separarse de los grandes cambios de la historiografía mundial en los últimos tiempos. Sin necesidad de caer en los excesos de una historia posmoderna, el retorno de la narración puede explicar que el cine argumental -que es, sobre todo, narración, aunque narración fílmica-, se convierta en una nueva forma de hacer historia. Además, el hecho de que la historiografía reciente preste especial atención al mundo simbólico y de las representaciones, abre, también, la puerta a este tipo de análisis, dado que el cine es precisamente, representación. Esto hace que todos los períodos de la Historia puedan analizarse desde el cine, aunque, en realidad, todo el cine es contemporáneo y por ello, todo análisis de las relaciones entre Historia y Cine (aunque estemos hablando de películas “de romanos”) nos lleva a la contemporaneidad, al momento en que se filman esas películas.

CineHistoria: ¿Cree usted, que sólo se puede estudiar Historia a través del documental o, por añadidura, también, a través del cine de ficción?.

Santiago de Pablo: Por un lado, los límites entre ficción y documental -sin caer en tesis hiper-relativistas en boga-, son a veces muy difíciles de definir. Y en cualquier caso, en la actualidad, en una sociedad post-alfabetizada como la occidental (en la que la gente sabe leer pero, de hecho, apenas lee), la ficción audiovisual es la principal fuente de conocimiento histórico para buena parte de la población. El historiador no puede ser ajeno a este fenómeno. Lo que pasa es que necesita las herramientas necesarias para usar y analizar la ficción audiovisual. Algunos historiadores son incapaces de hacerlo, pero, en realidad, lo mismo que hay buenos y malos libros de Historia, puede haber buenos y malos filmes con relación a la Historia. Y a través de buenos filmes podemos estudiar la Historia tanto como por medio de un buen libro.

CineHistoria: Usted dirige una colección de libros de Cine e Historia ¿Cómo concibió tan sugerente idea?.

Santiago de Pablo: Tras comenzar a investigar temas de Historia y Cine e implantar la asignatura optativa de “Historia contemporánea y Cine” en la Universidad del País Vasco, me pareció que las Jornadas anuales y los libros que recogen estas Jornadas sobre “La Historia a través del Cine”, eran un complemento para la docencia y la investigación. Se trataba de que pasaran por Vitoria, por nuestra universidad, los mejores especialistas de Historia y Cine de España, y creo que lo estamos consiguiendo.

CineHistoria: Para acabar, ¿apoyaría usted la creación de una red de profesores -nacional e internacional- dispuestos a crear una Historia Universal a través del Cine?.

Santiago de Pablo: Me parece una idea interesante, pero difícil de llevar a la práctica tal como la planteas. Pienso que es bueno crear redes de profesores e investigadores interesados en las relaciones entre Historia y Cine, a nivel nacional e internacional. Cada uno tenemos nuestra propia visión de la Historia, tanto en general, como a través del Cine, cada uno haría la suya. En cualquier caso, la idea sería interesante, sería un instrumento de trabajo y de debate muy útil.

CineHistoria: Gracias, Sr. De Pablo. Ha sido un verdadero placer charlar con usted. Personalmente, recomiendo la lectura de los libros sobre las Jornadas. Merecen la pena. Hasta pronto, Sr. De Pablo.

Santiago de Pablo: Gracias a vosotros. Hasta la próxima.