Gracias a Dipity, hemos creado una línea del tiempo de los vídeos que se han publicado en el último año sobre Historia del Cine. Este programa promete hacernos un buen servicio.
Gracias a Dipity, hemos creado una línea del tiempo de los vídeos que se han publicado en el último año sobre Historia del Cine. Este programa promete hacernos un buen servicio.
De vez en cuando, soñamos con acariciar la gloria. Casi sin proponérnoslo, CineHistoria ha recibido el reconocimiento de uno de los diarios españoles de mayor difusión en España y allende sus fronteras. Se trata, ni más ni menos, que del diario El País. El artículo “El cine español” rinde un merecido homenaje a nuestro cine, cuya presencia puebla todos los medios, lo que le confiere, si cabe, mayor prestigio y una no menos encomiable popularidad.
De vez en cuando, soñamos con acariciar la gloria. Casi sin proponérnoslo, CineHistoria ha recibido el reconocimiento de uno de los diarios españoles de mayor difusión en España y allende sus fronteras. Se trata, ni más ni menos, que del diario El País. El artículo “El cine español” rinde un merecido homenaje a nuestro cine, cuya presencia puebla todos los medios, lo que le confiere, si cabe, mayor prestigio y una no menos encomiable popularidad.
De hecho, la imperativa necesidad de burlar la censura obligó a Saura a hacer algunos cambios de última hora. Para empezar, el título original, “La caza del conejo” se acortó. Huelga decir que ese corte obededía a un rígido código moral que imponía restricciones a cualquier dicho o hecho que considerase sexualmente lesivo. Obligado por ésa y otras veleidades del régimen, Saura y su equipo evitaron, también, cualquier referencia a éste, aunque no sólo se despachara con la muerte real de una cifra estimada de 40 conejos, sino también, con las secuelas psicológicas de la Guerra Civil y la subsiguiente posguerra. No en vano, tal y como recordábamos en el epígrafe, el filme es una alegoría de la sociedad de la posguerra, una sociedad que se debate entre el olvido y el recuerdo, el perdón y el rencor; una sociedad prisionera de su pasado y emboscada por sus propios fantasmas. El escenario donde se comete la carnicería, sirve de campo de batalla a un grupo de amigos que siendo enemigos en el pasado, se habían atrincherado entre las mismas madrigueras de los sorprendidos conejos a los que ahora daban caza.
De hecho, la imperativa necesidad de burlar la censura obligó a Saura a hacer algunos cambios de última hora. Para empezar, el título original, “La caza del conejo” se acortó. Huelga decir que ese corte obededía a un rígido código moral que imponía restricciones a cualquier dicho o hecho que considerase sexualmente lesivo. Obligado por ésa y otras veleidades del régimen, Saura y su equipo evitaron, también, cualquier referencia a éste, aunque no sólo se despachara con la muerte real de una cifra estimada de 40 conejos, sino también, con las secuelas psicológicas de la Guerra Civil y la subsiguiente posguerra. No en vano, tal y como recordábamos en el epígrafe, el filme es una alegoría de la sociedad de la posguerra, una sociedad que se debate entre el olvido y el recuerdo, el perdón y el rencor; una sociedad prisionera de su pasado y emboscada por sus propios fantasmas. El escenario donde se comete la carnicería, sirve de campo de batalla a un grupo de amigos que siendo enemigos en el pasado, se habían atrincherado entre las mismas madrigueras de los sorprendidos conejos a los que ahora daban caza.