Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América
El 5 de septiembre de 1774 se celebraba en Filadelfia el Primer Congreso Continental. Allí se dieron cita los delegados de las 13 colonias de Nueva Inglaterra para redactar una Declaración de Derechos y suspender el comercio con Inglaterra en tanto no se restablecieran los derechos anteriores a 1763. Tras el primer desencuentro entre las milicias americanas y las tropas reales en el poblado de Lexington en lo que se consideró como un acto de traición a la Corona, el 18 de abril de 1775 se declaraba la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América. Durante la celebración del Segundo Congreso Continental, se eligió a George Washington, un rico plantador de Mount Vernon (Virginia) para dirigir a los sublevados. A pesar de luchar contra los americanos “leales” y las tribus indias aliadas de los británicos ((En especial, las dirigidas por el líder mohawk Joseph Brant, que se había segregado de la Nación iroquesa para brindar su apoyo a los británicos.)), Washington contó desde un principio con un número de 17.000 mercenarios. Con todo, la lealtad que estos últimos le profesaban no habría sido suficiente para contener el avance de las tropas británicas, de no recibir el apoyo militar de dos potencias en declive como entonces eran Francia y España. El 4 de julio de 1776, se proclamaba la Declaración de Independencia ((Publicamos aquí un extracto de la misma: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre ésos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuandoquiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios… declaramos: Que esta Colonias Unidas son, y deben serlo por derecho, Estados Libres de Independientes…”)) de los recién constituidos inicialmente como 13 Estados Unidos de América ((Véase Revolución (Hugh Hudson, 1986), melodrama romántico tras cuyo trasfondo -la defensa de la familia tradicional- se esconde un encendido tributo al nacimiento de Estados Unidos, como se evidencia en la evolución que experimenta su bandera, inicialmente presidida por la Union Jack, y, posteriormente, por las trece primeras estrellas, lo que nos sitúa cronológicamente entre el 2 de enero de 1776 y el 14 de junio de 1777. No pasan inadvertidos otros episodios históricos como la promulgación de la Ley Declaratoria, la colaboración entre insurgentes e indios, la convocatoria del Segundo Congreso Continental o la divulgación de la Declaración de Independencia.)). La oportunidad de tan épico episodio ((Épico por cuanto que la historiografía estadounidense oficial lo concibe como el punto de partida de la construcción de una nación, idea huésped del imaginario colectivo estadounidense.)) quiso que su redactor, Thomas Jeferson, formulara solemnemente la primera declaración de los derechos del hombre bajo el lema Life, Liberty and the pursuit of happiness (“Vida, libertad y búsqueda de la felicidad”). En 1777, Benjamin Franklin, primer embajador de los Estados Unidos, emprende en París una campaña en favor de la causa americana, a la que pronto se unen Francia y España ((España intervendrá en la Guerra de la Independencia en virtud del Tratado de Aranjuez a partir del 12 de abril de 1779.)). En 1780, tropas francesas, a las órdenes de Rochambeau, desembarcan en Rhode Island. Finalmente, tras la batalla de Yorktown en 1781, la victoria se resuelve en favor de los americanos ((En 1787, se aprueba la Constitución de Estados Unidos de América. El lugar elegido por su significado histórico es Filadelfia. Dos años después, George Washington asume el poder como primer presidente de la recién constituida nación. Un nuevo pueblo echaba a andar y en aras de una incipiente prosperidad económica basada en un exponencial desarrollo industrial, comercial y financiero. No en vano, las tesis de Montesquieu surtieron efecto. Se consagró el principio de la división de poderes: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial, cuya encarnación fue la creación de una república federal. Vid.: http://es.wikipedia.org/wiki/Constitución_de_los_Estados_Unidos_de_América)). Los ingleses deponen las armas. Acaba de nacer una nación ((No obstante esta decisiva victoria, Gran Bretaña no reconocerá oficialmente la independencia de los Estados Unidos, hasta la firma de la Paz de Versalles de 1783.)).
Al grito de: “¡A la horca el Rey Jorge!”, en El patriota (2000), Mel Gibson hace apología del republicanismo estadounidense que, a diferencia del que caracteriza a las naciones que orbitan alrededor de la Commonwealth ((La Commonwealth no sólo es una mancomunidad de naciones, sino un mercado común orquestado por la corona británica que aspira a velar por la supremacía económica y política del mundo anglosajón.)), nunca fue siervo de la realeza. El filme es, además, una oda al patriotismo, interpretado como el único camino hacia la libertad a la que sólo puede aspirar un pueblo capaz de decidir su propio destino. Sobradas son las referencias a la Guerra de la Independencia. Carolina del Sur en 1776 y Yorktown en 1781, delimitan el espacio cronológico de la diégesis, mientras que otros acontecimientos se adueñan de la intrahistoria del reparto de la trama. Entre ellos, el Segundo Congreso Continental celebrado en Filadelfia (Pennsylvania), donde se expone la “campana de la libertad”, cuyo tañido pudo oírse el 8 de julio de 1776, para disponerse los ponentes a la lectura de la Declaración de Independencia. Asimismo, el Rey Jorge III y Cornwallis también son sometidos a juicio. El monarca, por ahogar con sus impuestos a los colonos; el comandante, por asediarles en el campo de batalla. La caída de este último y sus tropas en Yorktown sentencia la independencia de los Estados Unidos ((Con todo, no debemos permitir que nos obnubile tan optimista visión de conjunto, pues lo cierto es que de no ser por la ayuda de Francia y de España, los milicianos difícilmente habrían podido vencer a los casacas rojas. Washington, consciente de la limitada logística con la que contaban él y sus tropas, no pudo por menos que recurrir a la ayuda del eje franco-español, al que más tarde, también se sumaría Holanda.)). En la cinta, la libertad se significa en la obtención de la independencia y en la abolición de la esclavitud, pues, aunque fue Lincoln quien la decretó, Gibson establece como precedente histórico la promesa que hiciera Washington de declarar libertos a los soldados negros que se enrolasen durante doce meses en el Ejército Continental. Pese a tan extraña mezcla de patriotismo y libertad, un relato aparentemente tan folletinesco como El patriota nos retrotrae a un momento histórico trascendental, motivo suficiente como para ver el filme, no sin hacer un ejercicio de análisis cinematográfico exento de impurezas, licencias o anacronismos inclusive.
Cronología
- 1763. Los colonos norteamericanos se quejan de las limitaciones británicas a su comercio.
- 1764. La Revenue Act descontenta de nuevo a los colonos.
- 1765. El Congreso de Nueva York se opone a la Stamp Act, que introduce un impuesto sobre documentos jurídicos, periódicos y libros.
- 1767. Las Townsend Acts introducen impuestos para las importaciones americanas.
- 1773. Motín del Té, en Boston.
- 1774. En el primer congreso de Filadelfia se redacta una declaración de derechos y se decide suspender el comercio con la metrópoli.
- 1775. Estalla la Guerra de Independencia Americana entre las tropas reales y el ejército rebelde dirigido por George Washington.
- 1776. El 4 de julio se firma en Filadelfia la Declaración de Independencia de las trece colonias.
- 1777. Victoria de los colonos en Saratoga.
- 1778. Francia y España interviene a favor de los colonos.
- 1781. Rendición de los británicos en Yorktown.
- 1783. Fin de la guerra. Paz de Versalles. Gran Bretaña reconoce a los Estados Unidos.
- 1787. Congreso de Filadelfia, que redacta la primera constitución moderna de la historia.
- 1789. George Washington es elegido como el primer presidente de la nación.